martes, 23 de mayo de 2017

Javier Marías


 Estoy leyendo "Así empieza lo malo" de Javier Marías. Llevo 100 páginas y todavía estoy expectante, a ver por dónde van los tiros. Ya se perfila algo. Mantiene la tensión. La última escena la ha descrito en 25 páginas. Pero eso no es ni bueno ni malo. Es la marca de la casa. Y es muy personal. 
 Es increíble, por otra parte, la capacidad que tiene Marías para matizar hasta el infinito cada acción, cada gesto, cada palabra, generando continuamente disgresiones tangenciales extensísimas sobre un hecho, analizando el tono de una respuesta para hacer toda una exégesis sobre la condición humana.  A ver qué pasa.

domingo, 21 de mayo de 2017

La decadencia de Venecia


 No tiene parangón el proceso de decadencia que experimentó Venecia a lo largo del siglo XVIII. Apenas cuatro generaciones de venecianos dilapidaron toda la riqueza y el potencial acumulado durante siglos por los súbditos de la Serenísima República. Si un habitante de la ciudad de los canales del Quattrocento -la época dorada, después de haber conseguido el monopolio del comercio de los tintes, las sedas, las especias y las porcelanas que procedían de China, Persia, India y África (para alzar el mayor mercado de Europa, acumulando así  una  riqueza  inmensa.)  - hubiera levantado la cabeza, habría preferido seguir donde estaba para no enfrentarse a semejante desastre. Pero bueno, todo ese proceso tiene unas causas muy concretas cuyo análisis dejaremos para otra ocasión.
 En esta obra Canaletto lanza su mirada sobre  una de las 188 islas de la Laguna de Venecia. 
                                                                                                    (Continuará)

Una isla en la laguna con una pasarela y una iglesia.(1743-1744). Canaletto.

By Canaletto - Saint Louis Art Museum official site, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5598843


domingo, 14 de mayo de 2017

Murcia Tres Culturas 2017



 La Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia interpretando Sherezade de Rimsky-Korsakov frente a la fachada de la Catedral, en la plaza del Cardenal Belluga, dentro del marco del festival  Murcia Tres Culturas. Este evento convoca cada año por mayo una serie de actuaciones musicales, junto con otras  manifestaciones artísticas, caracterizadas por ser vehículo de expresión de lo islámico, de lo cristiano y de lo judío en el ámbito escénico.

[“Música, danza, teatro, conferencias, exposiciones, literatura y proyecciones cinematográficas en un festival que promueve el intercambio entre los pueblos, a través de sus manifestaciones artísticas. (...).
El espíritu que envuelve la elaboración del programa correspondiente a la edición 2017 sigue el camino marcado por el Festival internacional Murcia Tres Culturas desde el año 2000 y que no es otro que fomentar el respeto entre los diferentes pueblos a través del arte. Así música, danza, teatro, exposiciones, cine y conferencias se unen para potenciar la solidaridad y la tolerancia entre las diferentes culturas.

Murcia, conocida por su generosidad y tolerancia, no sólo por vocación sino por tradición e historia, ciudad ejemplo de convivencia desde que cristianos, judíos y musulmanes coexistieron en paz bajo el reinado de Alfonso X El Sabio, se convierte, año tras año, en el escenario ideal para disfrutar de la música y la danza de los cinco continentes, una valiosa muestra del enriquecimiento cultural que supone la diversidad, y para difundir un mensaje de solidaridad, diálogo, paz y respeto.


El Festival Internacional Murcia Tres Culturas se ha convertido en uno de los grandes festivales españoles gracias a su especial esencia, sensibilidad artística y variedad de disciplinas: música, teatro, literatura, pensamiento, danza, fotografía y cine con el fin de conciliar diferentes ideas y creencias en una gran fiesta del entendimiento y la tolerancia.


El Festival Internacional Murcia Tres Culturas convierte los espacios públicos más destacados de la ciudad en el ágora donde se dan cita figuras artísticas de diferentes disciplinas de todo el mundo. Los conciertos que invaden la ciudad son interpretados por artistas que transmiten a través de sus estilos y sus fusiones, lo fácil que es acercarse a otras culturas a través de la música sefardí, el jazz, las melodías sacras, los ritmos balcánicos y de la India, el gospel, el hip hop, el gipsy, la música persa o el flamenco entre otros, conocerlas y ser capaces de desterrar miedos, reparos y rechazos.


El festival nació con una incuestionable vocación internacional, reflejado en las programaciones de las distintas ediciones con la presencia de artistas procedentes de numerosos países y continentes; y otro logro de la proyección internacional del festival es el ingreso de Murcia Tres Culturas en la red de Festivales de Música Sacra del mundo, ostentando en 2007 la presidencia.


El Festival Internacional Murcia Tres Culturas nació como la GRAN FIESTA DE LA MUSICA POR LA TOLERANCIA recordando las tres religiones del libro (cristiana, judía y musulmana) y las culturas que de ellas emanaron, cuando estos tres pueblos convivían en nuestra ciudad. Pero actualmente el festival acoge músicas de los cinco continentes como homenaje al espíritu tolerante.


SOBRE LA PROGRAMACIÓN


La programación de música y danza de la XVIII edición del festival tendrá como claros objetivos: la propuesta de actividades encaminadas a la promoción de la tolerancia, el Mediterráneo como puente de culturas, la convivencia y el diálogo entre artistas de diferente procedencia cultural o religiosa y actividades en torno a la celebración del 750 aniversario de la constitución del Concejo de Murcia por el rey Alfonso X El Sabio, en su fecha de clausura.


Sobre lo apuntado, los contenidos de programación artística están relacionados con las culturas de las distintas orillas del Mediterráneo, la espiritualidad y la mística, propuestas de convivencia artística entre culturas y religiones, la edad media en España, el público infantil y la fiesta de la tolerancia.


En la presente edición, con motivo de la clausura de la celebración del 750 aniversario de la constitución del concejo de Murcia por el rey Alfonso X El Sabio, se dedicará un espacio a esta efeméride, en relación a la obra de Alfonso X, como son las cantigas, y la música en la época medieval en España, realzando el espíritu de tolerancia, convivencia y diversidad cultural, además del meramente conmemorativo.


En músicas del espíritu se incluyen músicas sacras, la mística sufí y cristiana, el canto gregoriano y coral, interpretación del órgano, etc…, conformando una sonoridad y sensibilidad especial.


El Mediterráneo, puente de culturas, ofrece propuestas artísticas en consonancia con los valores de tolerancia, convivencia y diversidad de nuestro festival procedentes o con contenidos de ese entorno geográfico.


Músicas más generales de las culturas árabe, judía y cristiana, mestizaje, convivencia artística, minorías étnicas, espacio joven ofrece propuestas de música sefardí, andalusí, balcánica, klezmer, israelí etc… procedentes de las distintas culturas, al igual que muestra propuestas de mestizaje y diversidad, con la premisa de fusionar diferentes estilos musicales y posibilitar la mezcla, la convivencia y el diálogo de artistas de diversas procedencias, a través de la fusión de lenguajes y de la diversidad de sonidos, a veces antagónicos, que dan sentido a la tolerancia y la universalidad a través de la música.


Están presentes las propuestas artísticas destinadas al público infantil y de carácter familiar y las que conforman la Fiesta por la Tolerancia o Fiesta de las Tres Culturas que tendrá lugar el último fin de semana y que durante más de veinticuatro horas se podrán disfrutar distintos tipos de propuestas musicales (klezmer, folk, gypsi, sefardí, jazz, marching, balcánica, clásica, andalusí, etc..) en distintos puntos de la ciudad finalizando con la clausura del festival, con el último concierto que se ofrecerá en la Plaza del Cardenal Belluga.


Músicos, cantantes y bailarines de diversos países y culturas ocuparán las plazas y calles de la ciudad de Murcia, conformando una gran cita con la tolerancia y el mestizaje, en la que la convivencia de músicas de distintos estilos y tradiciones se viva como una forma de enriquecimiento artístico y cultural. El corazón de la ciudad de Murcia se convertirá en una explosión de ritmos, culturas y sensibilidades diversas.”] 

Fuente: Web oficial del Ayuntamiento de Murcia

viernes, 5 de mayo de 2017

Altamira. Arte rupestre en España.

  

 En 1879  Marcelino Sanz de Sautuola entró en una cueva con su hija. La niña le alertó: “Mira papá, bueyes pintados”. En ese momento se producía un hallazgo de una importancia capital tanto desde el punto de vista científico e histórico como artístico. Se trataba de la cueva de Altamira, la “capilla sixtina” del arte rupestre, designada muchos años después Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Algunos expertos de la época llegaron  a manifestar que las tales pinturas rupestres eran una impostura y habían sido ejecutadas poco tiempo atrás. Pero ese extremo queda ahora para la anécdota, sepultado a estas alturas por  la importancia del descubrimiento. 
  Un derrumbe sucedido hace unos 13.000 años había sellado la entrada, lo que había generado unas condiciones de conservación excepcionales. Desde entonces la cueva se convirtió en una auténtica cápsula de tiempo. Antes  había servido de refugio a generaciones y generaciones de habitantes del Paleolítico durante unos 22.000 años.
  No era afán estético lo que movía a decorar con esa maestría las paredes y el techo de la gruta. Era en realidad un ejercicio mágico-religioso. A buen seguro un chamán dirigía una serie de rituales y en el imaginario de esa gente  la representación de los animales creaba un vínculo con ellos imprescindible para su supervivencia. Tengamos en cuenta que se trataba de poblaciones nómadas que no conocían la agricultura ni la ganadería. Su sustento dependía -y en muchas ocasiones de manera desesperada- de la caza y de la recolección.
  Hay una gran  variedad de arte rupestre en España. Y muchas técnicas y estilos pictóricos, dependientes en buena parte del tipo de materiales utilizados en cada caso según las características y las circunstancias de los distintos enclaves. Ha sido, por otra parte,  muy desigual la conservación de estas manifestaciones pictórico-religiosas.
   En el siglo XIX, unos cuantos artistas -en un esfuerzo impagable con un alto grado de idealismo y de amor desinteresado por la cultura  a  falta en muchos casos de medios técnicos medianamente solventes-  se dedicaron a recorrer cuevas y a calcar  el enorme repertorio de arte rupestre que tenemos diseminado por la península. Por citar algunos nombres propios tenemos entre ellos al dibujante Juan Cabré y al pintor Francisco Benítez, ambos coetáneos de Sorolla.  El fruto de ese trabajo, de una importancia inmensa, fue una colección de unas 2.000 láminas que reflejan el fascinante mundo de ese periodo del Paleolítico. Por allí desfilan arqueros, chamanes, bisontes, caballos, ciervos, etc,  se recrean recolecciones de frutos y de miel y muchas otras actividades de esos remotos antepasados nuestros. 
 Un siglo ha estado este valioso material cubierto de polvo y olvidado en el Museo de Ciencias Naturales. 


(Techo de la Gran Sala de la Cueva de Altamira)

martes, 2 de mayo de 2017

Murcia nocturna. Plaza Belluga. Catedral. Palacio episcopal. Edificio Moneo.







 Un pequeño paseo nocturno por Murcia. Llegamos a la Plaza del Cardenal Belluga donde se ve la imponente fachada de la catedral y el palacio arzobispal. Al célebre arquitecto Rafael Moneo le encargó el ayuntamiento un edificio, justo enfrente del emblemático templo murciano, que desentonara lo menos posible con el entorno. El desafío de dar réplica a esa exuberancia barroca lo resolvió a base de rectas y de sencillez casi minimalista. ¿Respuesta genial ante ese envite o simplemente un bluff?. Opiniones, como siempre, para todos los gustos.

domingo, 30 de abril de 2017

"La libertad guiando al pueblo" de Eugène Delacroix.



EL ÚLTIMO BORBÓN DE FRANCIA. 
 Carlos X había sucedido a Luis XVIII (coronado éste tras la restauración borbónica). Ambos eran hermanos de Luis XVI, el monarca que acabó sus días en la guillotina junto a su esposa María Antonieta (la reina consorte que, según algunos rumores difíciles de contrastar a estas alturas, animaba a comer bollos a los hambrientos que carecían de pan y que había conocido al niño Mozart en sus primero años de Viena, ciudad de la que era natural).  Los tres a su vez eran hijos del Delfín que no llegó a reinar, el heredero de Luis XV.
 Mucho más reaccionario que su antecesor a las nuevas corrientes políticas que circulaban por Europa, Carlos X comenzó su reinado haciéndose coronar en la catedral de Reims y retomando los usos de los antiguos monarcas franceses. Su ceremonia se rodeó de un histrionismo de opereta, anacrónico, que anunciaba por dónde iban a ir los tiros de este rey tradicionalista donde los hubiera.
 Intentó hacerse ungir con el óleo conservado en una ampolla que según tradición correspondía al utilizado por San Remigio para tal efecto con  el rey franco Clodoveo. Pero estaba atestiguado que dicha ampolla había sido destruida durante la Revolución. Entonces se sacó de la manga la existencia milagrosa de un residuo. Y éste fue el que sirvió para ungir al último borbón que reinó en Francia.
 Tras varias decisiones políticas de carácter absolutista llevadas a cabo por el ultraconservador primer ministro Polignac -que ya no estaban para nada en consonancia con el signo de los tiempos que corrían- una serie de decretos (en que se derogaba la libertad de  prensa, se reformaba la ley electoral y se nombraba a ultrarrealistas para puestos claves del poder) fue el detonante que puso en marcha la "Revolución de Julio". Carlos X se había cargado de facto la Carta constitucional promulgada por su antecesor. Como símbolo vivo de los llamados "ultramonárquicos" -que ya habían intentado consumar su particular "Revolución blanca" contra los residuos napoleónicos- manifestaba sin ambages su verdadera aspiración: la vuelta a un "Ancien Régime"  puro y duro.

LA LIBERTAD GUIANDO AL PUEBLO
 Los directores de los periódicos publicaron entonces los siguientes textos en sus cabeceras:
"El régimen de la legalidad está suspendido, empieza el de la fuerza... El deber de obedecer se ha terminado". Todo esto fue el detonante que hizo hervir las calles y las llenó de barricadas en una lucha a muerte contra la reacción.
 Un día después,  29 de julio de 1830,  caían las Tullerías en poder de los constitucionales y la bandera con la flor de lis  era reemplazada por la enseña tricolor. Posteriormente, el monarca se exiliaba a Inglaterra. Nunca más volverían los borbones al trono  de Francia.
  Un año después, Eugéne Delacroix exponía en el Salón el icónico cuadro "La libertad guiando al pueblo" en que se muestra una potente alegoría de los sucesos revolucionarios que provocaron el derrocamiento de Carlos X. Que se sepa, el pintor no se había significado de una manera especial durante esas convulsas jornadas ni en los meses precedentes a estos sucesos ni fue precisamente un incendiario activista. Pero esta obra constituyó un símbolo universal de la lucha de los pueblos por la libertad. Además, con esta pintura se ganó los favores del nuevo mandatario de Francia, el rey-burgués Luis Felipe de Orleans, que terminó adquiriendo el lienzo. Posteriormente, Delacroix fue incluido en una embajada que el gobierno envió a Marruecos. Esto fue de capital importancia en el devenir del arte occidental. El Orientalismo llamaba a las puertas del Romanticismo. Pero esa  es ya otra historia.

 La Libertad guiando al pueblo (1830)
Eugène Delacroix . (Charenton-Saint-Maurice, Francia, 26 de abril de 1798-París, 13 de agosto de 1863)
Museo del Louvre. Paris
De Eugène Delacroix - Erich Lessing Culture and Fine Arts Archives via artsy.net, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=27539198



Combat de la porte Saint-Denis, le 28 juillet 1830.  Hippolyte Lecomte
Carnavalet Museum. Paris

jueves, 27 de abril de 2017

Picasso y Jacqueline


Jacqueline con traje negro (octubre de 1954)

Pablo Picasso y Jacqueline Roque se casaron en secreto el 2 de marzo de 1961. El historiador de arte David Douglas Duncan atestigua en su libro “Picasso y Jacqueline” que la ceremonia, oficiada por el alcalde de Vallauris, se  celebró con una cena a la que asistió y que tuvo como menú sopa de verduras, ensalada y restos de pollo frío procedentes del almuerzo del mediodía. Mientras que los novios brindaron con agua mineral, Douglas lo hizo con leche.
  El prometeico pintor y la joven francesa se habían conocido en 1953 en una tienda de cerámicas de Vallauris. El contaba 72 años y ella 27. La fascinación que sintió Jacqueline por Pablo fue instantánea. No fue así al principio por parte de él. Tenía una vida social muy agitada y numerosas y frecuentes conquistas amorosas. Ella le ofrecía una admiración sin límites, una especie de adoración en la cual él era su auténtico dios, la única razón tangible y concreta de su existencia.  Finalmente el taumatúrgico artista cayó rendido también ante ella. Se aislaron del resto de los mortales y constituyeron un mundo apartado en que ella se dirigía a él como “mi señor” y le besaba las manos con auténtica devoción. Ya cuando se retiraron de la vida social Picasso le dijo a Jacqueline: “Has entrado en religión”. 
  Desde entonces construyeron un universo cerrado en que ella era su sombra, una presencia cálida y fiel que nunca se separaba de él, que lo contemplaba extasiada mientras pintaba, que lo bañaba y a quien se dirigía como “mi sol, mi niño”. Mientras,  él necesitaba sentir permanentemente su presencia, como si su propia vida pendiera de la mirada de su enamorada.  De continuo le decía “¿Jacqueline, estás ahí?”.
 Toda la obra de Picasso se llenó de la esencia de esta mujer discreta y silenciosa que se convirtió en la  musa de su torrencial creatividad. 
  Estuvieron veinte años juntos, hasta la muerte del pintor en 1973. A partir de ese momento la vida de Jacqueline entró en una especie de mística dedicación a la memoria de quien había sido tanto para ella. Finalmente se suicidó el 15 de octubre de 1986, con 62 años.