domingo, 17 de mayo de 2015

Derecho a la visión de los cielos nocturnos

Declaración Mundial en Defensa del Cielo Nocturno y el Derecho a Observar las Estrellas

 Durante mi niñez la iluminación nocturna de las ciudades y de los pueblos no era tan intensa como ahora. Apenas te alejabas de zonas pobladas la oscuridad era total. En muchos sitios habitados, sencillamente no había luz en las calles durante la noche. Lo que entonces se percibía como una falta de progreso, ahora con los años se puede recordar como algo que, por desgracia, nunca volveremos a disfrutar.
 El lugar de veraneo familiar de entonces, un enclave costero con apenas cuatro casas, al llegar la noche se sumía en las tinieblas más absolutas. Pero si levantabas los ojos hacia el cielo eras testigo de un espectáculo desconocido para la gente de ahora: un firmamento tremendo, lleno de estrellas y constelaciones, que parecía que se te iba a caer encima. No he vuelto a ver nada igual en estos días, a menos que coja el coche y me pierda muy,  muy lejos. Y ni con esas.

 El 19 y 20 de abril de 2007 tuvo lugar en La Palma de Gran Canaria la 
Conferencia Internacional en Defensa de la Calidad del Cielo Nocturno y el Derecho a Observar las Estrellas. 

 Éste fue el resumen de la Declaración redactada al término de dicha conferencia:

Declaración Mundial en Defensa del Cielo Nocturno y el Derecho a Observar las Estrellas
(sesión final)

Los participantes de la Conferencia Internacional en Defensa de la Calidad del Cielo Nocturno y el Derecho a Observar las Estrellas, conjuntamente con los representantes de la UNESCO, OMT, IAU, y otras agencias y organizaciones internacional citadas en la versión íntegra de la Declaración, así como miembros de la comunidad científica y académica, reunidos en La Palma, Islas Canarias, España, el 20 de Abril de 2007; siendo conscientes que la visión de la luz de las estrellas ha sido y es una inspiración para toda la Humanidad, y que su observación ha representado un elemento esencial en el desarrollo cultural y científico de todas las civilizaciones; 

Declaramos que: 

a. El derecho a un cielo nocturno no contaminado que permita disfrutar de la contemplación del firmamento, debe considerarse como un derecho inalienable de la Humanidad, equiparable al resto de los derechos ambientales, sociales y culturales. La progresiva degradación del cielo nocturno ha de ser considerada como un riesgo inminente que conlleva la pérdida de un recurso fundamental.

b. El conocimiento, apoyado en la educación, constituye la clave que permite integrar la ciencia en nuestra cultura actual, contribuyendo al avance de toda la Humanidad. La difusión de la astronomía y de los valores científicos y culturales asociados deberán considerarse como contenidos básicos a incluir en la actividad educativa. 

c. El control de la contaminación lumínica debe ser un requisito básico en las políticas de conservación de la naturaleza dado  el impacto  que genera sobre muchas especies, hábitats, ecosistemas y paisajes.

d. La protección de la calidad astronómica de las áreas privilegiadas para la observación científica del universo deberá constituir una prioridad en las políticas medioambientales y científicas de carácter regional, nacional e internacional. 

e. Ha de promoverse el uso racional de la iluminación artificial, minimizando el resplandor que provoca en el cielo y evitando la nociva intrusión del exceso de luz sobre los seres humanos y el medio natural.  Esta estrategia implica un uso más eficiente de la energía en consonancia con los acuerdos sobre el cambio climático y la protección del medio ambiente..

f. Al igual que otras actividades, el turismo puede convertirse en un poderoso instrumento para desarrollar una nueva alianza en favor de la calidad del cielo nocturno. El turismo responsable, en todas sus manifestaciones, puede y debe integrar el paisaje del cielo nocturno como un recurso a resguardar y valorar en todos los destinos. 

Deberán ponerse en práctica todas las medidas necesarias con el fin de informar y sensibilizar al conjunto de implicados en la protección del medio ambiente nocturno, ya sea a nivel local, nacional, regional o internacional, sobre el contenido y los objetivos de la Conferencia Internacional en Defensa de la Calidad del Cielo Nocturno y el Derecho a Observar las Estrellas celebrada en la Isla de La Palma..

Adoptada el 20 Abril de 2007, en La Palma, Islas Canarias, España.






miércoles, 13 de mayo de 2015

Pau Casals, las Suites de violoncello de Bach y el azar.


 En 1890 pasean por la Rambla de Barcelona  un padre y su hijo adolescente. Éste, desde sus primeros años ha mostrado una gran inclinación hacia la música , inclinación comprendida y fomentada por su progenitor. Caminan sin rumbo fijo, abandonados al albur del paseo. A través de algunas callejuelas adyacentes a la popular  arteria barcelonesa, sus pasos, como el que no quiere la cosa, les llevan a una tienda de instrumentos musicales. Y allí se produce un hecho que, sin exagerar, marcará con el tiempo un hito en la historia de la cultura occidental.
 El joven descubre un cuaderno con partituras de un músico barroco alemán y le pide a su padre que se las compre a lo que éste, por supuesto, accede. Y ya se ha producido el hecho, la conexión, el milagro...
 El joven adolescente es Pau Casals, nacido en El Vendrell en 1876. Las partituras corresponden a las Suites para violoncello de Johann Sebastian Bach. Todo lo demás es historia conocida. A partir de la obra del compositor germano el violoncellista catalán erige toda una cumbre de la historia de la música. La percepción que tenemos de Bach ya no será la misma, a pesar de haber sido rescatado del olvido y reivindicado para la posteridad en su momento por Felix Mendelssohn.