domingo, 5 de junio de 2016

Etimología de la palabra "elucubrar". La vida nocturna en la antigua Roma.



 En la antigua Roma, la vida y la actividad de las gentes se desarrollaba con la luz del día. Se levantaban los romanos al alba y a la puesta del sol cesaban  prácticamente todos sus quehaceres cotidianos. La iluminación creada por el hombre, muy deficiente por aquel entonces, daba para lo mínimo. 
 Había un tipo de lámpara hecha a base de una mecha de estopa y cera llamada  lucubrum.
Daba una luz débil y vacilante. De ahí derivaron posteriormente las palabras lucubratio (elucubración) y lucubrare (elucubrar).
  Desde Cicerón hasta Marco Aurelio, desde Plinio hasta Horacio, gran parte de la élite intelectual romana ocupaba las largas horas nocturnas invernales “elucubrando”, desde el anochecer hasta el alba, sumida en sus lecturas y escrituras a la tenue luz del  lucubrum .
 Así, se cuenta que Plinio el Viejo, tras pasar la noche inmerso en “elucubraciones”, se presentaba antes del amanecer ante el emperador Vespasiano, pues esa era la hora en que el máximo mandatario recibía y analizaba informes y despachaba el correo. 

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